Cuando estamos empezando en Jiu Jitsu Brasileño o en Grappling una de las sumisiones en las que más caemos todos es la Llave de Brazo (también llamada palanca de brazo, Armbar o juji gatame), pero lo bueno de las sumisiones fáciles de hacer es que también suelen ser relativamente fáciles de defender, ¡o incluso fáciles de evitar!

Defensa de Llave de Brazo: 4 puntos clave

  • No regales tus brazos: la primera línea de defensa es no caer en la trampa… Se puede distinguir perfectamente a un principiante de un luchador más experimentado por cómo posiciona los brazos al defenderse. Nunca deberías extender los brazos hacia tu rival cuando estás abajo, eso es un regalo, estás pidiéndole por favor que te haga una llave de brazo. Tus codos deberían estar siempre pegados a tus costillas defendiéndote de su Esgrimada, y tus manos a la altura de tu cara defendiendo de posibles estrangulaciones o crossface. La postura defensiva es parecida a la que harías para imitar a un kanguro, pero con las manos más altas. Parecerá ridículo, sí, ¡pero es efectivo!
  • Asegura el brazo atacado: la clave es que no te estiren el brazo, ahí pierdes todo el control, así que tendrás que asegurarte de que se queda flexionado y cerca de tu cuerpo, ¿cómo?, haciendo un cierre de Mataleón poniendo la mano del brazo atacado en el bíceps del otro brazo (ese es nuestro primer cierre), y entonces lleva la mano del otro brazo a la corva (la parte opuesta a la rodilla) de tu rival (la de la pierna que te ha puesto en la cabeza). Esta es la base fundamental de la defensa de Llave de Brazo.
  • Libera tu cabeza: si viste las claves que dimos para hacer la Llave de Brazo recordarás que la cabeza es importantísima para la posición del defensor, así que tendrás que conseguir ponerla por encima de su pierna para que no la use para inmobilizarte. Ayúdate con la mano que has puesto en su corva para darte el espacio y subir para entrar en su Guardia (no es una posición genial, pero es mejor que ser finalizado). Y mucho cuidado, si te despistas puedes caer en un Triángulo, así que mantén ambos brazos bien juntos.
  • ¡Saca tu codo de ahí!: si consigues sacar tu codo más allá de su pelvis estarás a salvo, porque habrá perdido la opción de hacerte la palanca necesaria para luxarte el codo; así que ve dando tirones poco a poco e intenta apoyar el codo atacado en el suelo.
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